Querido Diario… [16-07-2012]
Querido diario:
Espero no escribirte diario. Se que puede parecer estúpido, pero debes saber que te voy a utilizar solamente cuando cuente con dos cosas: Tiempo y algo que decir. Hoy tengo tiempo. No hay mucho que decir, así que aprovecharé para contarte cómo es que vamos a desenvolver nuestra relación. Cómo va a estar el pedo, pues.
Lo he pensado muy bien y en vez de estar escribiendo improperios en todas las redes sociales disponibles, te dedicaré tiempo cuando haya alguna cuestión que tratar con las letras. Normalmente voy a escribirte cuando ande malito. Perdóname, se que igual no te parece que no te utilice mas que cuando tenga problemas, pero no hay mucho que puedas hacer, así que no la hagas de pedo.
Debido a que trataré temas de suma importancia contigo, he decidido ponerte un nombre. Eso de “Querido diario…” se lee como si te fuera a contar que vi a mi príncipe hoy que salí al balcón; además de que, como ya te dije, no te voy a escribir diario. Qué hueva. Así que te bautizaré. No quiero que te quejes del nombre. Debes saber que mi celular se llama Fausto, mi computadora se llama Carmela, mi reproductor de música se llama Mateo y mi USB (así les decimos en Barrio 18) se llama Josefino, y no han tenido queja alguna al respecto. Tu te vas a llamar Remigio. Así, nada mas.
Así pues, Remigio, quedas oficialmente creado. O parido. O no se cómo se diga cuando uno hace una bitácora, pero ya existes, para acabar pronto. Espero que nos llevemos bien y no me dejes mas traumas de los que ya tengo. No te espantes, así hablo a veces. A partir de la próxima vez que se conjunten los dos factores de la operación que te platiqué antes (tiempo y palabras), tendrás un pequeño producto en este espacio, a manera de prosa no muy rebuscada (porque debes de saberlo, a veces no escribo tan propiamente, se me va el pedo) y con algunos detalles de mi acontecer diario. O semanal. O como yo pinches quiera. Gracias.
Felices trazos (pensaré en una manera mejor de despedirte, Remigio)